Óbito pusilánime de
sueños sarmáticos,
Orbe, designios
consumados
Por idolatras
canallas y ángeles de entrañas,
Irresoluto a tu lado
y al de ella,
Tuno de pericia absolutas
Enredo acromado,
decisiones tomadas.
Jovenzuelo de anales
imborrables,
De caricias prohibidas
De lamentos perdidos,
de manoseos curveados
y llanto desbordada,
el niño entretenerse con
lazos eternos y blancos cabellos
sus carritos paseados
por carretera de piel
y las mentiras de
mujeres atroz
van dando forma a la
pluma preservada
a una vernácula articulación
verbal,
y ellas sin darse
cuenta fueron presas del misticismo al contar.
Es la vida de un niño
a un poeta,
de lamentos
germinados,
encierros fatales
y desilusiones a cada
paso, amordazado de momento,
así se crio un poeta
con experiencias
profundas
de visitas infernales
hasta el amanecer de la madre,
¡Oh! Asombros femeninos
de interpretaciones pobres,
Juveniles asombros de
fallas percepciones,
Hay esta el poeta,
gimiendo de placeres amoríos,
Riendo de pasadas
vulgares de sucio pavimento
Y recordando ángeles eternos
de memorables sueños y dulce piel.
Y sigue el bulevar de
sueños,
Creando historias a
cada esquina
Es el poeta y sus
enjambres
Su ira y su dolor,
Su miedo y su travesía,
Su mujer y su amante,
Su furcia y su ángel.
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